Detrás de cada expedición de la Fundación Elena Barraquer hay mucho más que cirugías. Hay días intensos de trabajo, esfuerzo compartido, compañerismo y, sobre todo, muchas historias de personas que recuperan la visión y, con ella, parte de su independencia y calidad de vida.
Nuestra última expedición a Botsuana ha sido una experiencia muy especial para todo el equipo. Entre cirujanos, personal sanitario y voluntarios de campo, cada persona ha sido fundamental para conseguir un resultado extraordinario: 580 personas han recuperado la visión gracias al trabajo de todo el equipo.
Pero, más allá de las cifras, nos quedamos con las emociones, los aprendizajes y los vínculos que nacen durante estos días. Así han vivido la experiencia algunos de nuestros voluntarios.
Norbert, ayudante de campo
«Ahora que estoy sentado en el tren de vuelta a casa, después de aterrizar en Zúrich, no puedo evitar recordar los últimos días en Botswana.
Quiero dar las gracias de todo corazón a cada una de las personas que me han permitido formar parte de esta expedición tan especial con la Fundación Elena Barraquer.
Ha sido profundamente emocionante ver cómo, trabajando juntos, hemos conseguido devolver la visión a tantas personas mediante la cirugía de cataratas y, con ella, ofrecerles un poco más de independencia y calidad de vida.
Lo que más me ha impresionado no ha sido únicamente el resultado médico y técnico, sino también el espíritu de equipo, la pasión y el compromiso con los que cada uno ha contribuido a hacerlo posible.
Esta semana me ha recordado, una vez más, todo lo que podemos conseguir cuando trabajamos unidos y lo valioso que es nuestro trabajo cuando llega directamente a quienes más lo necesitan.
Me llevo esta experiencia y todos los encuentros vividos, que recordaré durante mucho tiempo. Gracias por hacerme sentir parte de este maravilloso equipo.
Emilia, cirujana
«Yo también quería dedicar unas palabras para agradeceros a todos estos días compartidos en África.
¡Es precioso lo que hemos conseguido! 580 personas que hoy pueden volver a ver gracias al trabajo de todos. ¡Es una auténtica locura cuando uno se para a pensar en lo que significa!
Me llevo una experiencia increíble. Creo que cada uno, desde su lugar, ha sido fundamental para que todo saliera como ha salido. Porque esto no consiste solamente en operar, sino en todo el trabajo que hay detrás de cada cirugía.
Quiero agradecer especialmente a Lau, que ha tenido una paciencia infinita conmigo y me ha hecho sentir súper cómoda desde el primer día, facilitándome muchísimo las cosas. ¡Ha sido un placer enorme trabajar contigo!
Me voy feliz, agradecida y con la sensación de haber compartido algo realmente especial».
Graciela, oftalmóloga
«Para mí, esta experiencia ha sido muy especial. Una de las razones por las que elegí ser oftalmóloga fue precisamente la ilusión de poder participar algún día en una expedición como esta.
Ha sido emocionante ver a un grupo humano trabajar tantísimo, de forma coordinada y con un mismo objetivo.
Naza, Lucho, Caro, Laura, Sofía y Bruno, trabajando sin descanso; Bea, Caty y Norbert, completamente fuera de su zona de confort, dando lo mejor de sí mismos; Fede, cuidando del bienestar de los pacientes y también del nuestro —¡gracias por tus visitas!—; María, haciendo malabares con la coordinación; y mi querida Sara, que no podría haber sido mejor compañera en esta aventura, tanto en lo personal como en lo profesional.
Gracias a todos. Ojalá volvamos a encontrarnos. Os llevo en mi corazón con muchísimo cariño».
Sara, voluntaria de campo
«¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya?
Norbert, eres un ejemplo para todos nosotros. ¡Gracias!
Ha sido un placer coincidir con vosotros en una semana llena de emociones. Esta ha sido mi primera experiencia de cooperación, pero estoy segura de que no será la última.
No sé si podría aguantar el ritmo de los cirujanos, ¡sois unos cracks! Caro, valiente; Naza, experimentada; y Luciano, gracias por compartir conmigo todos tus conocimientos. Ha sido un auténtico lujo verte operar.
Mi admiración también para los instrumentistas, que para mí tienen uno de los puestos más duros de la expedición, y mi reconocimiento absoluto a Bea y Caty, que, sin ser sanitarias, ¡lo han hecho de diez!
María, gracias por incluirme en este proyecto.
Y a nuestros compañeros sudafricanos, ¡gracias por el chocolate, el Amarula y las clases para mejorar mi inglés!
¡Nos vemos!»
Mucho más que 580 cirugías
Cada expedición nos recuerda que devolver la visión es un trabajo colectivo. Detrás de cada intervención hay muchas manos, conocimientos, horas de dedicación y personas que ponen su experiencia y su tiempo al servicio de los demás.
En Botsuana, 580 personas han recuperado la visión gracias al compromiso de un equipo que ha trabajado unido por un mismo objetivo.
Gracias a todos nuestros voluntarios por hacerlo posible. Porque devolver la visión es también devolver autonomía, oportunidades y calidad de vida.
#NoMásCataratas
