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Expedición a El Salvador. Crónica de un cirujano.

Expedición a El Salvador. Crónica de un cirujano.

Y como todo gran sueño comienza con una creencia. Una creencia de que podemos. ¿El plan? Sacar de la más absoluta oscuridad a más de 400 personas en El Salvador.

El viernes 12 de abril salimos Sonia, mi fiel instrumentista, y yo desde León a Asturias para hacer noche en el aeropuerto de Barcelona. A las 4 am nos juntamos todo el equipo que como siempre cada uno viene de un origen diferente, pero con un objetivo común.

Luca, anestesista nacido en Italia, pero que reside a caballo entre Barcelona, Ibiza y Formentera. Un compañero con un corazón que no le cabe en el pecho en sentido literal, como dejó claro en el quirófano cuando las cosas no salían como queríamos, sujetándoselo con su mano sobre el tórax y ofreciéndonos una mirada compasiva. Rosalía, enfermera Instrumentista curtida ya en mil batallas de expediciones con Fundación Elena Barraquer y que no entra en su vocabulario el error.

Lucía, enfermera especializada en salud mental, que no lo sabía pero venía a cuidar de la nuestra poniendo sonrisas y guiñando ojos en los buenos momentos y en los menos buenos, también.

Javier, amigo y profesional de la industria farmacéutica que no sabía a qué venía, pero que nadie habría podido imaginar mejor compañero. Con 100 ojos para todo el control de la seguridad de quirófano y un millón de manos para sostener, acompañar y acariciar cada uno de los 432 pacientes que sostuvo y acompañó en su paso por una camilla que nunca se enfriaba.

Por último, Teté, Teresa Ferreiro o «la jefa», directora de Fundación Elena Barraquer, que llega con las 23 bolsas de equipaje al aeropuerto y tras unos besos y abrazos de madrugada facturamos. En esas bolsas va todo el equipo médico, gasas, sueros, campos y esas pequeñas ventanas que vamos a instalar en cada uno de los ojos salvadoreños que operamos llamadas lentes. El viaje es largo. Tras nuestro vuelo Asturias-­Barcelona, comenzamos por el primer vuelo a Madrid y de allí a Guatemala con destino final San Salvador. Tras 30 horas desde nuestra salida de León llegamos al destino. Allí nos esperan Noé Rivera (Rosario, Argentina), excelente cirujano y compañero de batalla, que había venido con su hijo Santi alias «Tatin», estudiante de medicina y que no había función que no estuviera dispuesto a hacer de forma inmediata.

Una vez instalados en el hotel, toca comer algo y aguantar lo posible sin dormir para irnos adaptando al nuevo horario.

 

 

Día 1: Montaje y coordinación

Nos despertamos a las 2 am sin querer, pero hacemos tiempo hasta las 6 para desayunar y salir hacia el Hospital Zacamil a las 7. Comenzamos con el montaje del quirófano y comprobamos que todos los dispositivos y material han llegado en buen estado.

Las instalaciones son impecables y el equipo local sorprendentemente diligente y con planificación al detalle.

Día 2,3,4,5 y 6: la orquesta sinfónica

¡Esto empieza! Todos los días desayunamos a las 6.30, salimos a las 7 am y preparamos el quirófano lo más rápido posible para comenzar a tocar. La orquesta está dirigida por Teté, desde la anestesia de Luca a los brazos de Javier nadie quiere perder ni un minuto. Después de muchas horas de trabajo, cientos de pacientes, sonrisas, lágrimas, angustia, felicidad, preocupación, esperanza, cansancio, valor y esfuerzo, mucho esfuerzo, entra el último paciente. Un chico de 22 años, con pérdida de visión de años de evolución y una miopía extrema que se corrige como las 432 cirugías que ha realizado un gran grupo humano coordinado como un reloj hecho en la Fundación Elena Barraquer. Gracias al apoyo del Ministerio de Salud de El Salvador y su joven servicio de oftalmología del Hospital Zacamil, que no me cabe ninguna duda dará muchas alegrías y cambiará la vida de sus abuelos, padres, hermanos y vecinos para siempre.

Ya en el tren de vuelta a casa, parece como si todo hubiera sido un sueño. Un sueño que ha pasado muy rápido, muy lejos, pero que creímos posible y volvemos con la satisfacción y el agradecimiento infinito de haberlo hecho posible. 432 personas hoy tienen más luz en su vida y en la de sus familias.

 

Jorge Sánchez Cañizal – Cirujano